Solicito un debate político entre equipos

“Todo lo que se ignora se desprecia”, mientras que “la enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia.”

Ninguno de los candidatos está preparado para la Presidencia ni tiene porqué saberlo todo. Un debate convencional obliga al todólogo, al que si no sabe lo inventa, al que mejor improvisa y saque ases de la manga o botellitas de Listerine. Mientras tanto, lo que el país necesita es un líder visionario, capaz de dirigir equipos inspirados y conducir eficazmente para la toma de decisiones transformadoras.

Sería refrescante que los candidatos reconocieran su desconocimiento –cosa que no es pecado alguno– y precisaran lo que no saben. Eso es mejor que escucharlos hablar de lo que no conocen, pues nadie quiere en la presidencia a un bateador. En este caso, los debates tradicionales me parecen una solemne y absurda distorsión.

Al menos un debate debería ser de equipos. ¿Algún anfitrión que pueda innovar con un nuevo formato?

En el escenario podrían estar los candidatos con sus diez seleccionados para conformar un once por partido. Luego, a cada pregunta que necesite o quiera un especialista, el candidato se apoya en su equipo para la respuesta, en los tiempos y condiciones establecidas.

 

Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (PAC) y Fabricio Alvarado, del Partido Restauración Nacional (PRN).
Carlos Alvarado, del Partido Acción Ciudadana (PAC) y Fabricio Alvarado, del Partido Restauración Nacional (PRN).

 

Nadie puede solo. Sería honesto y cándido, sería refrescante y un alivio, pues nadie tendría que soportar la tortura del sabelotodo al que obliga el debate tradicional. Particularmente en un caso como este.

Un debate de equipos sería concederle a los candidatos el permiso de la humildad y el consejo de la sabiduría.

Hoy necesitamos luz sobre las capacidades de liderazgo, las condiciones para lograr equipos de alto desempeño y convertir extraños en un equipo ganador. Como siempre ha sido, aunque aún hoy más importante, necesitamos elegir por la visión más inspiradora, el plan más estratégico y posible, así como por el mejor equipo para lograrlo.

“La incompetencia es tanto más dañina cuanto mayor sea el poder del incompetente”.¿Existe alguien que esté exento de la incompetencia? En el continuo de la expansión personal, nos movemos de la dependencia, a la independencia y luego al mayor y más productivo de los estados: la interdependencia. Como en toda selección nacional, necesitamos al mejor equipo.

Yo no pienso votar ni por personas ni por partidos sino por equipos. Para quienes estamos indecisos aún, sería relevante, influyente y refrescante un debate entre equipos.

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