MARATÓN ES LARGA DISTANCIA

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Hoy hace unos 3 meses corrí mi tercer maratón, entre otras cosas, porque me gusta ser corredor de largas distancias. Un paso a la vez, un ritmo constante, una buena administración de tus recursos, cuidadosa planeación, capacidad para superar frustración y dolores, en fin, así como en la vida, correr una maratón es una prueba emocionante, llena de riesgos y oportunidades.
La primera vez que salí a trotar, hace unos 4 años, le di una vuelta a la manzana y quedé jadeando con el corazón en la garganta, sintiendo que no podía dar un paso más. Recuerdo la primer ocasión en la que logré un kilómetro, por la forma como quedé aturdido y hasta mareado del esfuerzo realizado. Más adelante, en la carrera de la Clínica Bíblica, hice los primeros 12 Kms. con un número en el pecho, emocionado porque ese día me convertí en corredor. Porque dicen que la diferencia entre los que corren y los que trotan es que los que corren… compiten.
Eso sí, advierto que no corro rápido y que entre mis amigos compañeros de carreteras, soy de los lentos. Pero eso no me importa, porque compito conmigo y lo que puedo superar un año a la vez, una salida a la vez. De hecho, en la primer maratón en Chicago tuve los calambres más espantosos de la historia de la humanidad!, que me tumbaron al suelo y casi no me dejan terminar. Sin embargo, con el apoyo de la gente y no pocas lágrimas en la cara, llegué a la meta en la patética marca de 5 horas y 16 minutos. A esta maratón fuimos 7 de Tribu, después de un año de duro entrenamiento, y en mi caso, de lesiones seguidas.

Un año después regresamos a Chicago a “sacarme el clavo”. Y la forma como definí que lo haría era muy simple: terminar la carrera sin sufrir. En efecto se logró el objetivo después de haber gozado a lo grande con mis compañeros de maratón ese día: Osvaldo Mora, Orlando Soto y Federico Pacheco. Todos me sacaron algunos minutos de ventaja, hasta marcar mi tiempo en 4 horas 56 minutos, sin sufrimiento y más bien, habiendo vivido una experiencia inolvidable en compañía de mis colegas maratoneros. En esta ocasión, viajamos cerca de 40 amigos, entre corredores, esposas, hijos, hijas y familiares del grupo que llamamos DSQ.

En la última maratón, que corrimos el 10 de diciembre pasado en Las Vegas, fuimos 4 de Tribu en las calles del desierto de Nevada, Joaquín Brenes, Giovanni Sánchez y yo, corriendo, y Alexandra, mi esposa, que no se ha perdido estas oportunidades para estar ahí y apoyar. En esta ocasión, sin embargo, tuve una preparación mejor, menos sufrida y más planificada. Telma Zúñiga nos guió en los últimos meses de entrenamiento, y por todo sumado, pude hacer un tiempo que no sospeché posible, mejorando 37 minutos mi marca del 2005 y terminando en 4 horas 19 minutos. De mis compañeros, Giovanni logró su deseo y alcanzó 3:29, mientras que Quincho también logró su objetivo y bajó las cuatro horas, cerrando en 3:59.

Correr maratón es un ejercicio de vida. Es una prueba para la determinación y una clara muestra más de capacidad obsesiva. ¿Lo ves? Difícil pensar en concluir largas distancias o lograr metas si no hay algo más que una idea, porque al final de todo, llegar es un asunto de ejecución, de cumplir una cuota de trabajo, de alcances y administración de los recursos. Yo de hecho, lo único que he logrado es terminar tres maratones, pero disto mucho de ser ni siquiera la e con la que se inicia la palabra ejemplo. Todo lo contrario, y por esto, cuento esta historia para nada más que para compartir esta nueva pasión en mi vida, y preguntarte, ¿Cuál es tu pasión? ¿En qué corrés hoy y en qué dirección? ¿Estás segura de tener un fin en tu mente? ¿Estamos dispuestos a pagar el precio? ¿Sabemos lo que se requiere para llegar a nuestras metas? ¿De quién nos estamos alimentando? ¿Cuánto estamos abonando cada día a nuestra ilusión? ¿Estás colocando primero lo primero? ¿Comprendo lo mucho que ocupo de otros para alcanzar mis objetivos?
Para este año confío en Dios poder correr mi cuarta maratón. He iniciado el año un poco aperezado, pero siempre determinado a bajar algunos minutos al cronómetro de mi propia competencia conmigo mismo. Esta vez, me he volcado a buscar más ayuda, y por esto, con Max Brenes ya descubrimos deficiencias importantes en potasio y magnesio, así como una baja condición física que he decidido mejorar. También, detectamos un excesivo porcentaje de grasa en mi cuerpo, yiack!, y por ello, he elegido irme al gimnasio y subir tejido magro, que de paso, lo ocupo para mejorar hidratación. Todo sumado, tal vez aleje de mi vida al gorila Calambre, que siempre se asoma en el fondo. Con la nutricionista Hannia León, me tiene tragando proteína como nunca, y procurando mejorar el desastre de alimentación que normalmente he tenido, y por esto, también he decidido balancear mi alimentación. Telma Zúñiga es la guía en la preparación misma de las carreras, mientras que Natalia Brenes apoya en las pesas. Por lo demás, nada lograría sin el apoyo en casa, y el de mis compañeros colegas corredores en DSQ y Tribu, que son la friega diaria no me permiten tambaleo alguno. A todos, siempre agradecido, y a vos, que has leído hasta acá… si se te antojara correr, avísame y te conecto para que empecés. Si sos corredor y querés madrugar, avisame y nos vamos a La Sabana. Aunque lo más seguro es que tu carrera es otra, la tuya y propia, por lo que supongo tomarás tus propios caminos y tu propia preparación. Lo importante es no ceder, no aflojar, no rendirnos.
En todo lo que toca balancear en nuestras vidas, y todo lo que debe ser atendido para lograr armonía y una vivencia holística de nuestra existencia, vale decir que estoy convencido de que no hay una sola carrera que no podamos concluir, y que si perseveramos, en efecto lograremos nuestros sueños hasta verlos en la realidad.

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