Costa Rica es campeón moral de la Copa del Mundo

A eso de las 7 de la noche estaba por pagarle al taxista su amable servicio de 23 reales, cuando me dijo un sentido “parabens Costa Rica”. No intenté contener mi alegría ni por un momento y piqué la conversación para que compartiera un poco más de sus impresiones.

En su muy educado portuñol me comentó que estaba contento por ver cómo se ha nivelado el “futebol” en el mundo, pues Costa Rica había demostrado lo mucho que se puede lograr con talento y pasión. Me dijo que Brasil entero había “torcido” por nuestro país porque la Sele se había ganado la admiración de todos. Antes de cerrar la puerta me agregó que en su opinión Costa Rica es, palabras textuales: ” campeón moral de la copa del mundo” y me convenció en un instante.

Tanto en Santos como en Istambul, en Budapest o en Ciudad del Cabo, en Niza, Melbourne o en cualquier rincón del planeta, nuestra selección nacional de fútbol hizo méritos para incontables comentarios como los del señor taxista. De hecho, al levantarnos de la mesa esa noche, una familia completa nos pidió fotografías pues querían recordar el momento con los cuatro ticos desconocidos que habían cenado a su lado.

¿Y cómo no? Costa Rica había concluído su Mundial después de ganarse un espacio propio en el corazón del mundo entero. Tal vez porque somos un país minúsculo, porque no somos una potencia del fútbol o porque nuestro equipo fue reflejo de humildad, sencillez y bravura, juego limpio y bonito, caballerosidad y respeto. Creo que el emprendedor se vió reflejado en la Sele, la profesional que inicia su carrera o quien ha luchado por una vida entera también. El mérito individual se multiplicó en colectivo y no hay forma de que no sean hoy inspiración nacional.

Una hora y media después del partido contra Holanda, la Sele se subió al bus y se dirigió al aeropuerto de Salvador. Llegaron a Sao Paulo después de casi 2 horas en un charter de Gol, la aerolínea brasileña de color naranja. Desde ahí, otro autobús los llevó a su hotel de concentración en Santos en un trecho de casi dos horas más. Por esto, no es de extrañarnos que al llegar al hotel el cansancio fuera total.

Sin embargo, al subir a mi habitación en el camino a nuestro piso del Hotel Mendes Plaza, se abrió la puerta del elevador y entró Keylor Navas. A mi asombro se notaba fresco y sereno, aún en medio de nuestras posiblemente cansonas muestras de cariño y admiración. Con una gran paz interior a la vista, soltó un breve comentario que me impactó tanto como el del taxista: ” Sí… lástima. Pero tampoco estuvo tan mal.” Y con esto nos fuimos a dormir convencidos de su calidad humana, también como reflejo de todo un equipo ganador. Así lo expresó quien fue “Hombre del Partido” en tres ocasiones y fuerte candidato a “Guante de Oro” de este inolvidable Mundial.

Brasil 2014 jamás podrá ser recordado correctamente sin una mención especial a Costa Rica. En lo personal no olvidaré el privilegio de vida que ha sido conocer a estos atletas extraordinarios, ticos de pura cepa y sensibles embajadores de toda una nación. Sin embargo, ha sido también un regalo del cielo conocer al equipo de la Fedefútbol detrás de la Sele, héroes y heroínas que merecen nuestro recocimiento y aplauso también.

Se ha logrado una cima y hay quienes hemos llegado a creer que se ha culminado esta etapa como campeón moral de la copa del mundo. Ahora toca proyectar lo aprendido a todo nuestro quehacer diario, a permitir que la inspiración nos alcance en todo lo que nos proponemos y que nos encienda a preparemos para lo que sigue.

La travesía continúa y lo mejor siempre está por venir.

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