ÁFRICA EN LA CONCIENCIA

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Los números en África son espeluznantes, pero más aún lo es su repercusión en vidas humanas, en su muerte y la miserable “calidad de vida” que sufren todos los días. Mientras que en Costa Rica nos acercamos a una expectativa de vida que ronda los 80 años de edad, en el continente africano apenas se alcanzan los 47.
Me siento mal de ser un observador lejano y pasivo. Siento en mi corazón que no puedo hacer nada que cambie o mejore esta desgracia, mientras que una parte de mi es además lamentablemente insensible. Peor aún es saberme observador también a muchos de los problemas que están acá en nuestro país y hasta en mi cantón. Tanto es un tema de miseria y condiciones infrahumanas, como es un problema de insensibilidad, egoísmo y pasividad extrahumanas. Tanto es un tema de problemas lejanos sin solución aparente, como lo es de problemas cercanos sin solución a la vista.
¿Puedo hacer una diferencia? En algunos temas siento el poder del aleteo de una mariposa, y en otros, temo no tener la capacidad de mover un ala siquiera. Para algunos temas vibro con el Nada es Imposible, como para otros me encuentro abrumado y dominado por la parálisis que provoca la incapacidad.
Admiro de corazón a quienes entregan su vida por los demás, a quienes se dan en devoción plena por hacer una diferencia, una persona a la vez. Admiro a los que luchan en África, como admiro a los que luchan en Pavas y en Paso Ancho. Los admiro y a la vez, de una y mil maneras, me avergüenzan, porque no se vale observar la desgracia de los demás en pasividad. Especialmente cuando lo poco que hacemos es solo un reflejo de una especie de dádiva al mendigo, y no un sacrificio legítimo de entrega y desprendimiento.
Tecleo acá en estado dubitativo y con el peso en mi vergüenza. Con la mirada al suelo y no poco sonrojo, reconozco que no tengo compromisos asumidos más que los propios de contribución en la empresa, así como siento que Osa es grande como causa pero a la vez insuficiente. Racionalmente reconozco que no puedo seguir sin una acción clara o una idea para contribuir directamente a otros. Tecleo con pena porque estoy haciendo nada por la necesidad de muchos, y a menudo de muy pocos. Es África en la conciencia, la lejana o la cercana, la negra o la criolla.
Las causas que defiendo y los aportes que hago no son lo suficientemente grandes como para que duela o cuesten, y por esto, pienso que Yo puedo dar más. No se qué sigue, aunque sin duda alguna, en el momento que pase de mi razón a mi emoción, ahí tomaré acción. Antes, la información solamente me conduce a conclusiones. Por esto, busco las motivaciones, la energía de las emociones, el combustible de una causa humana asumida con pasión.
¿Vos cómo andás?

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