Valores que propician prosperidad

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En una simplificación práctica, existen dos tipos de países: los que sí prosperan y los que no lo hacen. Aplica el concepto también a compañías, instituciones, familias y todo tipo de organización humana. Unas avanzan y otras se estancan o retroceden.

Al referirnos a prosperidad, desde una perspectiva práctica también, te invito a considerarla como una ruta favorable de las cosas tanto en lo social como en lo económico. Estamos prosperando si las cosas van mejor, incluida la felicidad y nuestra capacidad para la convivencia en armonía y equilibrio.

Dicho esto, y a manera de plataforma para continuar las conversaciones, es oportuno revisar los valores identificados por Lawrence E. Harrison, de su libro publicado en 1999 llamado “The Pan-American Dream”. Aquí una traducción rápida a su texto original:

  1. Orientación al tiempo: Las culturas que progresan enfatizan el futuro; las que se estancan se enfocan en el presente y el pasado. La visión al futuro implica superación e influencia en el destino, recompensas en la vida y una suma positiva en lo económico.
  2. El trabajo es central para el bienestar en las sociedades que propician prosperidad, mientras que es una carga en las sociedades estáticas. En las primeras, el trabajo le da estructura a la vida cotidiana. La disciplina, la creatividad y los logros son premiados no solo financieramente sino también en satisfacción personal y autoestima.
  3. La frugalidad es la madre de la inversión y de la seguridad financiera en las culturas progresistas, mientras que es una amenaza a las sociedades “igualitarias”, defensivas del status quo y que usualmente tienen una visión de suma cero. (para ganar uno el otro debe perder).
  4. La educación es la llave a la prosperidad en las sociedades que progresan, mientras que es de importancia marginal en las estáticas, con la excepción en las élites de las mismas.
  5. El mérito está en la esencia del avance sostenido en las sociedades progresistas, mientras que las conexiones, los nexos familiares y la tradición cuentan más en las sociedades que se estancan.
  6. En en el caso de las naciones que facilitan prosperidad, la comunidad es donde se logra identidad y confianza, más allá de la familia y hasta alcanzar la sociedad misma. En las culturas que tienden al estancamiento o retroceso, la identidad se define en círculos muy reducidos, y son más propensas a la corrupción, la evasión de impuestos y el nepotismo. También se inclinan menos hacia la filantropía.
  7. Los códigos éticos son más rigurosos en las culturas que progresan. Con la excepción de Bélgica, Taiwan, Italia y Corea del Sur, las democracias más avanzadas aparecen entre las 25 menos corruptas el Transparency Internacional’s Corruption Perception Index. Chile y Botswana fueron las únicas excepciones del “tercer mundo” en esa lista.
  8. La justicia y el juego limpio son condiciones universales esperadas en culturas progresistas. En las estáticas, como en el plano personal, hay una propensión mayor en conceptos como el “a quién se conoce” o el “cuánto se puede pagar”.
  9. La autoridad tiende a ser dispersa y horizontal en las sociedades prósperas. Mientras tanto, en las otras sociedades con tendencia al estancamiento, se nota concentración y verticalidad de la autoridad.
  10. Por último, la influencia de la instituciones religiosas tiende a ser menor en la vida cívica de las sociedades que progresan. En las otras se observa una influencia que es sustancialmente mayor. En las primeras se estimula una visión heterodoxa y abierta a disentir, mientras que en las segundas hay una inclinación a la ortodoxia y la conformidad.

Luego de esta interesante visualización de variables y factores, es importante reiterar la misma observación del autor, pues obviamente se trata de generalizaciones. También es cierto que la realidad no es en blanco o en negro y que en cada uno de los valores anotados, difícilmente en un país lograrían calificación de diez o de cero.

En lo personal, en el punto 10 tengo un parcial desacuerdo. En una sociedad como la de los Estados Unidos, el billete de un dólar dice: “In God We Trust” (en Dios confiamos). Los valores que se resaltan parten de una base milenaria y su énfasis en innovación, prosperidad y trabajo se originan en una interpretación que conduce a un estilo de vida más productivo y de mayor avance.

Sin entrar en más análisis, para ampliar a las observaciones hechas por Harrison, lo importante es resaltar que está en juego el progreso, la prosperidad y la vida de las personas en una sociedad y no su cultura. Dicho esto, debemos discutir cuáles valores en el costarricense deben ser protegidos, así como identificar cuáles debemos modificar.

De nuevo en el propósito de lo práctico, lo realizable y potente, podríamos empezar por considerar algunos básicos, como por ejemplo:

  1. Desprestigiar el choteo. (guerra al sarcasmo).
  2. Celebrar el mérito. (descartar el serrucha-pisos).
  3. Exaltar la puntualidad. (Retomar el reloj y el respeto al compromiso asumido).
  4. Redefinir el pura vida (Como vida balanceada en armonía y propósito).
  5. Proteger la honradez y el trabajo. (Como valores clave para la sostener la prosperidad).
  6. Detonar la innovación. (Pasar del “todo tranquilo”, la pasividad y el conformismo, a la creatividad y la innovación).

En el centro de nuestra atención está lograr encausarnos en una ruta de mejoras para las personas que vivimos en Costa Rica. Tanto tendremos que construir carreteras, puertos y escuelas, hospitales, puentes y seguridad, como una nueva mentalidad en el tico de hoy y del futuro.

La competitividad empieza por uno.

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