QUE ASÍ SEA TU 2016

Las predicciones para el 2016 parecen haber cesado a estas alturas de enero, por lo que hoy me resultó un premio de vida compartir en el mismo salón de un hotel en Los Ángeles con Ray Kurzweil y escuchar las suyas.

Con esa condicción particular que le entregan sus credenciales, entre las cuales destaca una relación del 86% de acierto en sus bien documentadas predicciones, Ray estima que para el 2033 se habrá logrado erradicar toda enfermedad viral y bacteriana, así como se habrá logrado la cura contra el cáncer.

En su visión del futuro, que incluye una estudiada proyección del efecto exponencial impulsado particularmente por la tecnología, este extraordinario y célebre visionario –entre otros aportes creador del scanner de imágenes y el OCR– anticipa que toda persona nacida a partir del año 2000 cuenta con una expectativa de vida de 100 años o más, basado en el diagnóstico temprano que incluso podrán facilitar nanorobots inyectados en la sangre.

Dada nuestra dominante capacidad para pensar en términos lineales y locales, nos resulta difícil anticipar la velocidad del cambio global y la trayectoria futura de la vertiginosa transformación a la que estamos expuestos hoy. Por esto, no es fácil pensar que pronto un niño de bajos recursos y otro de cuna privilegiada, en Londres o en Golfito, tendrán exactamente al mismo profesor –de paso el mejor del mundo– gracias a la inteligencia artificial.

Hoy un automóvil Tesla se autoconduce en autopistas, mientras los drones surgen en todo tipo de aplicaciones. Los avances se intensifican respecto al reconocimiento de imágenes, realidad aumentada y virtual incluídas, hologramas, los recursos en multitudes, todo está sucediendo mientras late nuestro corazón en este instante. La convergencia efectiva y pragmática de todo lo citado y mucho más aún, además potencializa exponencialmente todo lo que nos podemos imaginar y lo que no. Esto es tangible y palpable, esto no es ficción alguna.

Con esta realidad en nuestro planeta azul cambiando a la velocidad de la luz, un pensador como Kurzweil asombra con sus predicciones. A la vez, al escucharlo no puedo dejar de alarmarme por lo lejana que es nuestra propia y aletargada realidad en Costa Rica comparada con lo más avanzado y lo mejor. Para decirlo en tico: tenemos que pellizcarnos o nos va a llevar el cadejos en el hocico.

Costarricenses de todo privilegio y reconocimiento, debemos despertar de nuestro estancamiento y tranquilidad. El momento no está para distraernos en tonterías y llama primero a decisiones personales, pues nadie podrá vivir la vida por uno. A cada quien le toca dar lo mejor de sí, para después entregar al máximo en colectivo.

Que nadie espere algo regalado. Que nadie haga otra cosa que no sea pulsearla dejando el pellejo en la cancha si es necesario. Que no haya sueño sin máximo esfuerzo dedicado, y que no haya joven que no aproveche la oportunidad de vida al respirar. Creo que si tenés cuerpo sos atleta, y si tenés mente sos una genialidad. Si tenés espíritu creés en el nada es imposible –por lo que Dios existe y lo podemos sentir– y si tenés corazón tenés que darlo todo apasionadamente.

Si te van a criticar que sea por tus virtudes. Si te van a aplaudir que sea por tus logros. Si te van a abuchear que sea por equivocarte pulseándola. Si te van a usar para burla, sarcasmo o choteo que sea por envidia. Si algo no podés perdonarte, sin embargo, es no haber dado lo mejor de vos.

¿Tenés un ratito más? Acá te dejo con Ray y su propuesta sobre el pensamiento híbrido para toda inspiración. (Podés incluir subtítulos al elegir el idioma en la esquina inferior derecha).

Mi predicción para el 2016 es una: será el mejor año de nuestras vidas, como resultado de gente dándolo todo y como nunca antes en la vida. Que nadie te quite esta misión, foco y obsesión: que sea el mejor año de tu vida hasta hoy.

Que así sea.

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