EL HERMANO MAYOR DE LOS TRUCHOS.

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La pieza que ni siquiera aprobó el cliente, es el hermano mayor de los truchos, mientras que la pieza que anuncia un cliente que ni siquiera existe, es el papá de los truchos. Estés de acuerdo o no con estas etiquetas sin importancia, estamos de frente a un momento que obliga a un examen de conciencia y una revisión a corazón abierto.
Colegas, ¿a qué jugamos? ¿A quién estamos realmente pretendiendo convencer? ¿Cuándo nos vamos a terminar de percatar del daño que nos hacemos? ¿Podemos seguir así y pretender mejor creatividad? ¿Sentimos orgullo por un premio ganado con un trucho? Por experiencia propia, no provoca orgullo alguno y más bien, genera una pena sutil en la base de las tripas. Los truchos de Tribu que han ganado en concursos no están en la línea de nuestras grandes satisfacciones.
Yo pienso que los truchos cavan nuestra propia tumba y le quitan seriedad a nuestra profesión. De hecho, le señalizamos así al cliente que la creatividad es solo para concursos, que vale solo para nuestros egos sedientos de estatuillas y que debe ser reservada solo para los premios. Para las campañas pagadas por los clientes, entonces, dejamos lo safe, lo conocido, la versión típica del retail, el splash, los modelos sonrientes, lo convencional.
Pienso que la experiencia vivida por JBQ, de la que me enteré hoy en La Nación, tiene que servir para seguir la discusión, y para que cada agencia tome sus decisiones a conciencia. Yo estoy seguro que la pieza registrada en el Róger Barahona, y cuyo premio fue devuelto por JBQ, no solamente no la conocía el cliente, sino que llegó a ese concurso sin el conocimiento de Alberto Quirós y sus socios. Acudir a piezas sin aprobación del cliente, es una vía que jamás ha necesitado JBQ, y no necesitan ahora. Tampoco lo van a necesitar en el futuro.
Esto fue un error por omisión, en mi opinión lejana, que no justifica abrir camino alguno para que ahora muchos señalen y acusen sacrosantos, como si no tuviéramos pecados atrás y adelante. La omisión es una falta que todos cometemos, y que en el plano de los concursos, en mi experiencia, ha sucedido que me he llegado a enterar de lo inscrito, y no de lo que se va a inscribir. Sin embargo, el evento aislado de este premio devuelto, es un posible reflejo del ánimo que mueve a nuestros creativos más jóvenes y que hoy tenemos que influenciar en otra dirección.
Por último, es importante destacar que la definición de trucho es cuestión de discusión constante. Así, lo que es trucho para unos no lo es para otros. Y que no es cuestionable en lo más mínimo si una agencia decide truchar abiertamente, pues al final de todo, es su libre y abierta decisión. Por esto, no juzgo a nadie ni lo haré.
Como gremio, sin embargo, es una mayoría la convencida de lo mucho que afecta y lesiona esta búsqueda de premios al costo y riesgo que sea. Tenemos que tomar decisiones, y luego ser consistentes con ellas.
En Tribu, la discusión está abierta. Hay posiciones diversas y puntos de vista encontrados en varias direcciones. Es lo sano y constructivo. Ya veremos. Estaremos más en el tema.
Pero bueno, ¿Vos qué opinás?
Con toda confianza, agregá tu comentario.

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