EL LADO OSCURO DEL TICO

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El 23 de febrero pasado publiqué en este blog la nota que sigue, y que tal vez, es oportuno traerla al frente para reflexión, pues en el pueblo nuestro hay muchos que no soportan el éxito de los demás, y a como puedan, lo intentarán desacreditar.

Como lo propone Rogelio Umaña en su blog, nos toca movernos de la beligerancia destructiva a la coincidencia. Esto es mucho más constructivo. Podemos dejar de lado el basurero

De seguido los párrafos publicados en Febrero pasado.


EL LADO OSCURO DEL TICO

Cultura de medias tintas, serrucha pisos, blandengues, queda bien, burlones, tira piedras y esconde manos, cero confrontativos, sonrisa al frente y puñal en la mano, habladores a espaldas, envidiosos, choteadores. Y no lo digo yo, obviamente, pues como buen tico debo decir que lo dijo otro y no yo, que así tal vez quede bien, evite la confrontación y escape de la navaja hipócrita de la cobardía.

Opiniones de los Ticos por Extranjeros

Mirá lo que dicen de nosotros: “Two personality traits of the Costa Rican people are choteo (mockery) and the quedar bien (remaining of everybody’s good side). Choteo is in reference to how the general Costa Rican handles a somewhat difficult situation; sarcasm and mockery is the general reaction to certain uncomfortable situations. This is a characteristic that Ticos are accustomed to throughout life. Also, the Tico exercises quedar bien: avoiding a problem at all costs in order to remain on everybody’s good side.”

Y en otra versión, una opinión bastante coincidente: “Most ticos tend to be cynical about their government and the future of the country, so they use lots of irony when talking, this is known as the choteo. Most of them are politically and socially passive and avoid confrontations; this practice is the quedar bien. They would rather lie to someone’s face rather than confront them and cause problems in order to stay within quedar bien.”

Sin embargo, si dos párrafos no fueran suficientes, nada más escuchemos a nuestro alrededor y abramos los ojos. Preferimos hablar mal de la gente a sus espaldas que confrontar con valentía y mirando a los ojos. Cuando he tenido el placer de una polémica o una directa confrontación, aunque en pocas ocasiones, ha sido con extranjeros o algún tico excepción que aprendió el valor de ser frentero.

Opinión de un costarricense

Encontré este artículo de un escritor que me parece agrega mucho, y que lo publico sin su autorización aunque con la licencia que hoy nos entrega la red. Lo marcado en color es de mi teclado, que no debés perderte algunos valiosos aportes de esta asertiva y profunda pluma.

Artículo completo

Por Adriano Corrales Arias*
“Opinar no es delito; defendamos el régimen de opinión”
Joaquín García Monge.

Por otra parte, sucede que a los ticos y ticas nos cuesta “escuchar”, o “leer” las opiniones ajenas. No hemos leído la tercera frase de un artículo, ensayo u opinión de alguien, o escuchado dos o tres frases de nuestro más próximo interlocutor, cuando ya estamos juzgándolo. Somos apriorísticos y de verdad “sordos” y “analfabetos” en ese sentido. No tomamos el tiempo necesario para analizar objetivamente, con la cabeza y no con las vísceras, lo que se pretende decir desde el otro lado de la acera. El prejuicio se ha arraigado en nosotros como un arma mortal, entonces atacamos desde el mismo y no desde lo expuesto por la otredad.

Generalmente solemos caer en la trampa del discurso subjetivo (claro, la subjetividad siempre va a estar presente, somos individualidades expresándonos, pero esa subjetividad debe apoyarse en razonamientos, en exposición clara de ideas) y en la disputa personal. De allí derivamos a la “pelea” absurda donde se esgrimen elementos de nuestra mentalidad y no argumentos procedentes de la reflexión y el análisis ponderado. El oponente se convierte en el enemigo a derrotar y no en el necesario adversario que la dialéctica histórica siempre nos va a proporcionar para someter a juicio nuestro ideario y nuestra manera de ver e interpretar el mundo. Pasamos de la polémica a la descalificación.

Esa manera a la tica de acometer, más bien de personalizar, peyorativamente, la discusión, tiene raíces profundas en el ser costarricense y en el constructo de su identidad. Ya la gran escritora y polemista Yolanda Oreamuno (por algo hubo de emigrar de Costa Rica a México, donde murió abandonada) había planteado esta cuestión más agudamente. Ella apuntaba hacia una especie de inmovilidad, falta de carácter, en el tico y la tica, producto de una historia donde el espíritu de lucha, salvo heroicas excepciones, especialmente en los sectores populares donde siempre están “luchándola”, casi ha desaparecido.

Por eso quien pretenda desatar la polémica “poniendo el dedo en la llaga”, debe suprimírsele, pero no eliminándolo físicamente sino “poniéndole la paleta en su lugar”. Como dice Yolanda Oreamuno, “Al que pretende levantar demasiado la cabeza sobre el nivel general, no se le corta. ¡No!… Le bajan suavemente el suelo que pisa, y despacio, sin violencia, se le coloca a la altura conveniente” (aunque este aserto lo ha desmentido brutalmente el asesinato de Parmenio Medina). Y si no te serruchan el piso, deporte nacional por excelencia, entonces aparece en escena el choteo, esa sutil y cobarde manera de invisibilizar el conflicto y desacreditar al otro. (“El choteo es un arma blanca, ¡blanca como una camelia!, que se puede portar sin licencia y se puede esgrimir sin responsabilidad. Tiene finísimos ribetes líricos, de agudo ingenio; sirve para demostrar habilidad, para aparecer perito, para ser oportuno, filosófico y erudito”, dice la Yola).

La desacreditación es el arma preferida en tiquicia para desautorizar la opinión ajena. Si a esto se le agrega el tráfico de influencias y el pago de favores por el silencio o la complicidad, tan en boga en nuestros días, sobre todo en las esferas partidista-politiqueras, pues ya tenemos un breve diagnóstico de nuestro ambiente. Ese entorno es el que debemos estudiar, analizar y ponderar, para no caer en sus desagradables trampas, es decir en nuestra histórica manera de autoengañarnos con una cacareada tolerancia democrática.
*Escritor.

No podemos seguir así. Tenemos que irnos de frente, aunque no sea muy tico, para erradicar el sarcasmo, la palabra humillante, la degradación y constante choteo a espaldas de los demás. Nada bueno puede salir de un país cuya burla es constante, especialmente en doble sentido, cuya hipocresía es epidemia, cuya moral es doble por decir poco y la envidia corre como veneno en las venas.

Que no nos atrapen estos terribles legados culturales, cortémoslos antes de que los vayamos a perpetuar con el traslado a las siguientes generaciones.

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